“Para la producción ganadera es un momento muy crítico”

El presidente de la Cámara de Feedlot, Juan Carlos Eiras explica cómo la sequía, la consecuente suba del maíz y el adelantamiento de la zafra complican a la cría y al engorde vacunos. Pero además, destaca que la intención de blanquar el comercio de crane y la reducción del peso mínimo de la faena para las hembras complicaron más las cosas.

Estamos en un momento muy complicado para la producción ganadera. El clima, la economía y las medidas que tomaron los funcionarios de Agroindustria referidas al control comercial y al peso mínimo de faena, hicieron todo más difícil. En definitiva lox que poerdimos fuimos los engordadores, los recriadores y también los criadores.

La invernada retrocedió algumnos escalones, consecuencia de la salida anticipada de la hacienda por la sequía. Hasta ahora se negoció el 35% de la oferta de la zafra, que se adelantó unos 45 días. La combinación de la mayor oferta de invernada con precios muy retrasados del gordo y con suba de 50% en el costo de alimentación, redujeron notabemente el poder de compra de los engordadores. El que compra hoy, lo está haciendo por vocación, porque con los valores que tienen las variables que definien el negocio y me refiero especialmente a los del gordo, no hay negocio posible, por eso la invernada retrocedióp para ubicarse por debajo de los 40 pesos. Realmente para todos los eslabones de la producción ganadera es un momento muy crítico.

El costo de  alimentación alcanzó niveles muy altos , el precio del maíz en el mercado local y debido a la s3equíaestá sobrevaluado, los precios que se pagan en el disponible superan a los de Chicago. Pero además del precio, hay otro problema y tiene que ver con la doisponibilidad. Nadie vende hoy 500 toneladas, es todo por goteo; el que ofrece se desprende de un camión y luego de otro. Eso complica y encarece todo.

 Y como si todo esto fuera poco, se agregó el intento de blanqueo del sector cárnico. Este es el único país que yo cnozca en el que el peso de la mayor carga fiscxal se traslada hacia atrás. Lo que se hizo en el intento de blanquear el comercio de la carne vacuna, terminó significando una quita en el precio al productor. Y finalmente, la última medida también perjudicial para el sector, fue la reducción del peso mínimo de faena para las hembras, que pasó de 300 a 260 kilos por un período de 90 días, lo que se traduce en una mayor oferta de gordo, ta que no hace otra cosa que agregar hacienda a un merecado interno castigado por la situación económica y que cuenta además con alta oferta de cvarnes sustitutas.

La situación es realmente crítica e incierta, no se sabe dónde está el piso en el precio del gordo, que es igual al de mayo del año pasado.

La reducción del peso mínimo de faena para las terneras le hizo daño al mercado del gordo mientras que al criador no le resolvió ningún tema. Al contrario, al haber caído el precio del gordo en parte por esa medida, su ingreso disminuyó. Hoy vale más o menos lo mismo el ternero liviano y le pesado, el macho y la hembra.

Lo que el setor del criador necesitaba, con motivo de la seca terrible que afectó a la agricultura y la ganadería este año, eran medias de asistencia financiera para que se recomponga, para que  pudiera sostener a las madres.  Lo que no se puede hacer es atender a los perjudicados de la seca, rompiendo hicimos en el que se venía trabajando desde hace años. El criador estuvo años buscando la forma de sacar terneros más pesados  y el engordador incorporando también herramientas de recría y engorde, para sumar kilos y superar los 300 kilos, porque teníamos en claro que, parafraseando al presidente del IPCVA Ulises Forte, no se podía seguir con el “ternericidio”. Como en  nuestro país se prefieren los cortes chicos de carne vacuna, la única forma de revertir eso era metiéndole más kilos a la hacienda y de a poco convenciendo al consumidor de las bondades de la carne de animales más pesados. Pero por el contrario, se terminó traicionando al criador que, este año y pese a los problemas climáticos, se las rebuscó para llevar el ternero a 200-210 kilos y al feedlotero  que pago más de 40 pesos por kilo de invernada con la intención de producir un animal gordo de 330 kilos. Se dejó el mercado sin esa categoría vacuna y no se resolvió el problema del impacto del clima en la producción, porque la temporalidad de la medida impide que haya beneficiados. El que ya tenía hacienda en producción terminaría sacando un animal con 300 kilos o más y el que encerró una vez que la medida fue implementada,  debe  pensar en sacar un ternero con más de 300 kilos, también porque en 90 días volvería subir el peso mínimo de faena.

Por otro lado el  criador no puede engordar en estas condiciones, tampoco recriar. Con el maíz en 3700 pesos, es imposible que piensen en engordar sus terneros.  Y el productor mixto que tiene maíz y hacienda seguramente decidirá,  con los valores que tiene el grano, comercializar la cosecha y no transformarla en carne.

Al feedlotero  que compra los terneros más livianos, no le sirve faenar más liviano porque tiene tecnología disponible para llevar la hacienda a más de 300 kilos. Aún cuando esté muy cara la alimentación, siempre es conveniente meter más kilos porque así se diluyen todos los costos productivos y administrativos.

La medida fue incorrecta e injusta. Creo que si se la hubiera querido implementar, de cualquier manera se podría haber planteado una tolerancia mayor al 10% al kilaje mínimo de 300 kilos; se lo podría haber llevado a 20 o 25%, en lugar de hacer una baja de 40 kilos que no hizo otra cosa más que aumentar la oferta de gordo y bajar los precios de la hacienda.

Pero hay que decir que el tiempo que la industria se vio beneficiada por la medida,  ya que puede pagar menos por la hacienda, el precio que perciben por la res es mayor. Mientras al productor le pagan 74 pesos el kilo, al carnicero se le baja a 90 pesos, la diferencia  la  hizo el frigorífico. Una vez más “nos comemos entre nosotros” en la cadena de la carne y una vez más la intervención del gobierno termina afectando a los eslabones de la producción.  Hoy cualquier cálculo indica que el precio del ternero liviano debería ser de 49 pesos, pero su valor de mercado ronda los 40 y encima la industria nos dice que es consecuencia de que la calle “no aguanta más”, pero al mismo tiempo se le carga el precio de la carne el mayor costo fiscal de los controles.

¿Cuál será la consecuencia de esto? No creo que se vaya producir un efecto “puerta doce” a futuro, creo que se puede adelantar la salida de gordo liviano que seguramente el resultado de este ciclo, en el que tenían algo de rentabilidad, sea negativo y que en pocos meses más -pasado el pico oferta- haya una recomposición del precio del ternero.  La oferta de gordo va a darse en forma escalonada y lo que  antes salía de septiembre, quizá se adelante a julio o agosto.

Además, hay que tener en cuenta que no habrá este año hacienda gorda producida en feedlots caseros: el productor que tiene maíz no se lo da a sus terneros, lo vende. Esa oferta de animales no estará disponible este año, por eso creemos que el precio en algún momento va a reaccionar, lo que no significa que haya que a compensar los mayores costos productivos. Hoy la exportación paga lo mismo que el consumo: es una buena noticia porque siempre dijimos que el novillo pesado debería valer al menos lo mismo que la hacienda liviana, pero no a costa de que el consumo definitivo liviano valiera lo mismo que el año pasado. El retraso en el precio de la hacienda acumulando 2017 y el primer trimestre de este año es de 35%. Y ni hablar si encima se le carga el costo financiero a la inversión productiva.  Con el resultado  quedan las inversiones financieras no tendría sentido si en el engorde;  lamentablemente la economía nos pasó por encima. 

 

Por: Juan Carlos Eiras

FUENTE: INFORME GANADERO 941

 

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