Cómo será el escenario impositivo para el agro en 2018

Entre la batería de reformas que se plantean para el próximo debate parlamentario, dos de los aspectos salientes son el revalúo de bienes y el ajuste por inflación. Al revaluar, es decir, al corregir los valores históricos a valores de mercado o similares a mercado, lo que va a suceder es que los bienes tendrán […]

Entre la batería de reformas que se plantean para el próximo debate parlamentario, dos de los aspectos salientes son el revalúo de bienes y el ajuste por inflación.

Al revaluar, es decir, al corregir los valores históricos a valores de mercado o similares a mercado, lo que va a suceder es que los bienes tendrán una amortización mayor y un mayor valor residual.

La incidencia del mayor valor de amortización implicará que en cada ejercicio fiscal las empresas imputarán en el estado de resultados impositivo un gasto mayor (revaluado ahora) comparado con el que venía descontando. Esto se traduce directamente en un menor impuesto a las ganancias en cada período.

Por otro lado, actualmente como se encuentra la ley de impuesto a las Ganancias, si una empresa vende un bien de uso y no reinvierte dentro del año aniversario se encontrará alcanzada por el impuesto a las ganancias que surgirá del valor de venta (valor del bien hoy, en las condiciones que se encuentra según su antigüedad) menos su valor residual, es decir costo neto de amortizaciones, ambos no revaluados o con suerte ajustados hasta el año 1992 que es cuando se discontinúa la actualización. Por lo tanto, esta diferencia mostrará un resultado abultado que se gravará al 35 por ciento.

Con la posible reforma, al revaluar, lógicamente el resultado quedará deprimido lo que implicará una gran diferencia de impuesto a tributar (en menos) con el que surge de la actual legislación.

Idiomas