Con la producción en caída, los frigoríficos piden dólar más alto

Las exportaciones de carne bovina bajaron del 20% histórico al 7% de las ventas. De 500 establecimientos en 2007, quedan 189

El 2007 fue un año de inflexión en el mercado de la producción de carne: marcó el inicio de una serie de medidas intervencionistas que aplastaron el precio del ganado, a lo que contribuyó la sequía de 2008-2009. La liquidación de stocks fue feroz.

Los frigoríficos aprovecharon de momento la situación, sobreabastecieron el mercado interno y exportaron más que en muchísimos años.

Hasta que, a fines de 2009, los datos de vacunación dejaron al descubierto que el rodeo nacional había perdido entre 10 y 12 millones de animales, prácticamente el equivalente a todo el stock de Uruguay.

Sin materia prima, la depuración también llegó a los frigoríficos. Datos que manejaban en el Ministerio de Agricultura indicaban que habían cerrado unas 120 plantas entre 2010 y 2011, de todos los tamaños.

Las dos empresas estadounidenses abandonaron el negocio. Tyson le dejó su parte en Carnes Pampeanas a Cresud, del grupo IRSA, en tanto Cargill cedió, por un valor más bien simbólico, las dos plantas de Finexcor: la más chica, en la santafesina Nelson, a Friar, el frigorífico de la aceitera local Vicentín; la más grande, también elaboradora de productos cocidos, ubicada en la localidad bonaerense de Bernal, a un consorcio formado por los locales Gorina, ArreBeef y Ecocarnes, de buen entendimiento con el secretario de Comercio Guillermo Moreno. Más que desconcentrarse, lo concentrado cambió de manos.
Por el lado brasileño, JBS cerraba hace casi un año la penúltima de las seis plantas que había comprado en el país, entre ellas Colonia Caroya (Córdoba), Consignaciones Rurales (Buenos Aires), San José (ex Vizental, Entre Ríos) y Venado Tuerto (ex CEPA, Santa Fe). Wesley Batista, presidente del grupo, declaraba que no quería perder más plata en el país, y que la empresa estaba saliendo del negocio debido a que la política del Gobierno estaba “masacrando” a la industria frigorífica, según publicó el diario Estadão de San Pablo.

El que mejor se mantenía era Quickfood, del grupo Marfrig, por entonces el mayor comprador de hacienda, el principal productor de hamburguesa (Paty) y el mayor exportador de carne del país. Sin embargo, terminó partiéndose en dos por regulaciones antimonopólicas.

Hoy, de la empequeñecida producción de carne, la exportación no significa más que el 7%, contra el 15% y hasta el 20% que llegó a abarcar. Con un dólar oficial tan desfasado del paralelo y al que además hay que descontarle el 15% de retenciones, a los exportadores les resulta más ventajoso vender muchos cortes de exportación en el mercado interno.

Según fuentes del Sindicato de la Industria de la Carne y sus Derivados, el año pasado se estabilizó el número de plantas en operación. Frente a las cerca de 500 habilitadas para tránsito federal que computaban entre 2005 y 2007, hoy cuentan 189, de las que sólo 58 funcionan con normalidad; 48 tienen una faena mínima como para mantener la habilitación. Frente a las paritarias están pidiéndole al Gobierno que se mejore la exportación y así aliviar el mercado local, pidiendo o bien un dólar diferencial más alto para los exportadores de carne, o bien la quita del 15% de retenciones.

Fuente: Perfil  14-04-2013

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