La AFIP pone en marcha un mayor control sobre las carnicerías

Tras aumentar los controles impositivos sobre los frigoríficos y los matarifes, el Gobierno está decidido a avanzar a partir de esta semana sobre las carnicerías. "El tiempo de la inducción se terminó. El martes [por mañana] empezamos de verdad", informó una fuente de la AFIP a LA NACION, en referencia a la puesta en marcha del Remito Electrónico Cárnico (REC) para carnicerías como único documento válido para el traslado de carnes.
 
El sistema demoró siete meses para hacerse efectivo en la etapa más difícil de regularizar: el comercio minorista. Reiterados problemas informáticos más otros inconvenientes la dejaron en suspenso hasta esta semana. Según datos de la AFIP, un gran porcentaje de las carnicerías están inscriptas como monotributistas. Los matarifes, al verse obligados a facturar a alguien, lo hacen a un CUIT que no pertenece a quien se le bajó la media res, como, por ejemplo, un supermercado chino.
 
La semana pasada, el titular del ente recaudador, Leandro Cuccioli, señaló que el 60% de las carnicerías son monotributistas: "No cierran los números, si cada uno no paga lo que tiene que pagar, las industrias no funcionan y la gente no invierte. Estamos metidos hace mucho tiempo en ese círculo", dijo.
 
Con un trámite online y gratuito -el único requisito es que los usuarios tengan habilitación municipal-, desplaza al simple remito que con anterioridad se llevaba en el camión de transporte de reses. El remito debe ir acompañado de un chip con información de la media res. Los usuarios deben ingresar al sitio web del organismo o a la aplicación móvil para dar conformidad de la recepción.
 
Con el REC, en la AFIP creen que podrán contar con la información de cuánto, a quién y dónde se comercializa la carne. "El remito electrónico hace que solo te pueda entregar carne alguien que está inscripto como carnicero", aclaró la fuente.
 
Sin embargo, algunos técnicos del sector creen que será muy difícil extender los controles al comercio minorista. Citan como ejemplo la provincia de Buenos Aires. De las más de 52.000 carnicerías que existen, se estima que solo hay registradas 7000. No obstante, fuentes oficiales dijeron que avanzarán con los controles.
 
Para el secretario de Gobierno de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, completar la formalidad de toda la cadena cárnica es un desafío. "Hemos avanzado mucho, pero se debe seguir. No hay que ponerse plazos, sino hacer seguimientos, convocar al sector privado para ver avances y falencias. Más allá de las diferencias, tenemos logros impensables", dijo a LA NACION.
 
Después del control en las carnicerías, la AFIP le pondrá el ojo a la industria azucarera, a la avícola, a los lácteos, a la pesca y a la frutihorticultura. "La producción yerbatera quedará para el año próximo", explicaron en el organismo.
 
Para Alberto Williams, presidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías de la Capital Federal, el sistema para combatir la evasión "es bienvenido, pero complicado". En su opinión, "más simple hubiese sido una factura contra entrega de la mercadería y no perder tiempo con el escaneo de un remito", indicó.
 
Qué dice la industria
Los frigoríficos que venden en el mercado interno si bien rescatan al REC como necesario, insisten en que las nuevas medidas perjudican directamente el consumo, "porque la regularización lo único que produce es una suba de precios", dijo una fuente de la actividad que pidió no ser identificada. Prevé que como efecto dominó haya una caída del consumo. Según su visión, este mecanismo de control "favorece indefectiblemente a supermercados y a frigoríficos autorizados a exportar".
 
Durante el primer trimestre de 2019, el consumo de carne vacuna por habitante se desplomó un 13,4% respecto de 2018 y tuvo el peor registro de los últimos nueve años.
 
En los frigoríficos que venden en el mercado interno agregaron que "esta situación puede llevar a que desaparezcan un montón de matarifes que no pueden vender a las carnicerías, que se resisten a estar en blanco. Es más fácil para el Gobierno exigir y multar a las 300 matrículas de matarifes que a los cientos de miles de carniceros que hay en el país".
 
Al respecto, Etchevehere consideró: "El precio de la carne no tiene porque encarecerse, igualmente si así ocurriese, el que manda es el consumidor que es quien convalida los precios".
 
Para la industria del consumo interno, es fundamental que sea el Estado quien intervenga y vaya en busca de esas carnicerías no registradas. "Estamos preocupados porque el impulso del Gobierno en querer imponer el remito nos deje sin poder bajar media reses a los carniceros. Sin embargo, ellos (por los carniceros) comprarán, como ya lo vienen haciendo, directamente a las cámaras o a los frigoríficos como consumidores finales", se quejaron.
 
"Se debe evaluar que estén habilitadas para que el ciclo se cierre como corresponde, si no las medidas tienden a que la gente en pos de seguir trabajando haga cualquier cosa para no pagar impuestos", concluyeron.
 
 
FUENTE: LA NACION- www.lanacion.com.ar- 15/04/2019

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