No cede el precio de las viviendas y comprar un metro cuadrado ya cuesta cinco sueldos

Es el doble que un año atrás, según datos oficiales. Ocurre en la Ciudad porque los departamentos mantuvieron su valor en dólares, pero en pesos salen 127% más. El crédito, inaccesible.

Las condiciones para acceder a la casa propia en la Ciudad de Buenos Aires venían de endurecerse en 2018, por efecto de la devaluación, y en los últimos meses la tendencia se agravó. Fue en la medida en que, por un curioso fenómeno inmobiliario, pese a que casi nadie logra vender, los precios de las propiedades siguieron alejándose del poder adquisitivo de los que sueñan con ser dueños.
 
Datos recién publicados por el organismo de Estadística y Censos del gobierno porteño revelan que, en el primer trimestre, los valores de las propiedades en la Ciudad casi no se movieron, medidos en dólares, de los niveles récord que habían alcanzado el año pasado. Pero, como la moneda nacional se siguió depreciando, en pesos las viviendas ya están un 127% más caras que un año atrás.
 
Según los datos oficiales, para un departamento usado de 2 ambientes, ahora hay que calcular un costo de US$ 2.862 por metro cuadrado, valor 15% más alto que el de hace dos años y 69% más alto que el de hace 10 años. Eso implica que en marzo, con el dólar a $ 45, comprar un metro cuadrado costó casi $ 129.000. Lo que equivale, según los últimos datos del “Indec” porteño, a 5,0 sueldos completos de un asalariado porteño promedio.
 
A fines de 2018, igual comparación arrojaba una relación de 4,6 salarios por m2. Pero en marzo del año pasado, cuando el dólar estaba a $ 20 y el m2 a $ 56.800, los sueldos necesarios eran 2,6. Y un año antes, 2,5. En otras palabras, el esfuerzo salarial se duplicó. Y el poder adquisitivo, en términos de "ladrillos", cayó a la mitad.
 
 
En este marco, según los valores publicados por la Ciudad y con un tipo de cambio de $ 46 por dólar, por un 3 ambientes usado de 68 m2 se están pidiendo $ 8,6 millones en un barrio porteño promedio. Mientras que un 2 ambientes de 43 m2 ronda ahora los $ 5,6 millones, llegando a más de $ 7 millones en zonas top como Palermo.
 
Son precios frente a los cuales los préstamos hipotecarios de los bancos volvieron a quedar fuera del alcance de la gran mayoría. Incluso los que se otorgan en Unidades de Valor Adquisitivo (UVA), ajustables por inflación, que son los más accesibles con plazos de hasta 30 años.
 
 
¿Qué pasaría si una familia inquilina fuera a al banco público más conveniente a pedir un préstamo UVA para comprar un 2 ambientes promedio? Según relevó Clarín, primero le pedirán juntar al menos $ 1.415.000 para cubrir el 25% del valor del inmueble que no se financia. Eso ya deja a muchos afuera, por la dificultad de ahorrar el equivalente a 98 meses de alquiler, o a 55 salarios promedio.
 
Pero aun si el comprador lograra juntar ese dinero, para tomar el préstamo por el 75% restante del valor luego deberá demostrar ingresos mensuales por $ 121.000 para poder afrontar una cuota inicial de $ 30.200. Ese monto más que duplica los $ 14.382 que costaba, el mes pasado, el alquiler de un departamento similar.
 
Los precios subieron tanto que los montos ofrecidos por los bancos hasta quedaron desactualizados. El Nación, por ejemplo, entrega préstamos UVA para comprar propiedades de hasta $ 4,7 millones, y eso ya no alcanza para un 2 ambientes promedio (5,6 millones). En el Provincia, otro público, financian inmuebles de hasta $ 5 millones, pero a un plazo que ya no es de 30 años, sino de 20 como máximo. Y en el Banco Ciudad otorgan hasta $ 5,8 millones que sean hasta un 75% del valor total.
 
Lo que logró el combo de precios en pesos disparados, crédito inaccesible y dueños que se resisten a bajar sus pretensiones fue que, en poco tiempo, se pasara de un boom de compras a niveles históricamente bajos.
 
Según el Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, en abril las escrituras cayeron un 53,9% interanual, y las hechas con crédito hipotecario fueron un 91% menos, con la cantidad más baja de la última década. La demanda está “en niveles mínimos, tan sólo comparables con cifras asimilables al ‘corralito’ y al ‘cepo cambiario’”, destaca un informe reciente de la consultora Reporte Inmobiliario.
 
“Los que necesitan un crédito grande para comprar desaparecieron del mercado. La demanda es escasa, pero los dueños en general prefieren no rebajar los precios en dólares porque hay una expectativa de reactivación y prefieren esperar”, explica Alejandro Juan Bennazar, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina.
 
 
“Los dueños no bajaron los precios, pero se empezó a ver que algunos, ante una contraoferta, ahora aceptan quitas del 15 al 20%, cuando lo usual era 5 o 10%”, resalta Armando Pepe, presidente del Colegio Único de Corredores Inmobiliarios de la Ciudad. Reconoce igualmente que “los inquilinos ya no pueden comprar, como en 2017 y a principios de 2018”, y que “lamentablemente, ya casi nadie califica para un crédito”.
 
“Para comprar -dice Bennazar-, hoy los inquilinos pueden tratar de anotarse en el plan Procrear, que tiene requisitos accesibles y ojalá amplíe sus cupos. Fuera de eso, mientras los salarios no recuperen poder adquisitivo y las tasas de los créditos no bajen, lamentablemente, sólo pueden esperar.”
 
FUENTE: CLARIN- www.clarin.com- 30/05/2019

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